
"El Estado de Israel debe ser tan judío como Inglaterra es inglesa" fueron las palabras de Weitzmann, presidente durante mucho timpo de la Organización Sionista Mundial. No es una frase huca y hoy cobra especial relevancia cuando se lleva a cabo el genocidio contra el pueblo palestino. Aún no se encuentra un sólo periódico que explique las causas históricas del enfrentamiento en Medio Oriente. Todos coinciden en adjudicar el inicio del conflicto a la creación del Estado de Israel, el 15 de Mayo de 1948 pero sin entrar en detalles, ni mucho menos en profundizar acerca de la legitimidad de dicha creación.
Antes de 1948, Palestina se hallaba habitada por hombres y mujeres cuya lengua, cultura y filiación religiosa no se correspondía con la nacionalidad judía que se quería imponer en el territorio. Desde un principio se comenzó con la compra y colonización del suelo, por parte de colonos judíos como condicón para la creación de un Estado Judío. Se trataba de vincular la tierra a quien la cultivaba como requisito para la conformación de una nacionalidad. Pero eso no bastaba; el hecho de comprar parcelas de tierra convertía al judío en propietario. Esto conllevaba el peligro de que al ser propiedad privada, la tierra podría ser revendida a compradores no judíos. Como salución, el Keren Kayemeth Leistael (KKL), organización sionista para la compra del suelo, prohibió a los colonos judíos la enajenación de las tierras. Desde el momento de su adquisición sería propiedad nacional.
Aún así esta estrategia se hallaba limitada por el mismo modo de producción capitalista. Se planteó la cuestión de como conciliar la explotación del suelo en manos judías y la obtención de la máxima ganancia que podía darse utilizando mano de obra barata, en este caso, mano de obra árabe. La prohibición de vender y la necesidad de vincular el colono a la tierra y por otro lado, el rechazo a que los palestinos privados de sus tierras volvieran como jornaleros, hicieron que se excluyera el trabajo asalariado: de ahí el surgimiento de los Kibbutzim y los Moshavim, formas de explotación colectivas que no deben ser concebidas como formas socialistas puesto que responden a otros fines: su función fue la de crear un Estado Nacional Sionista; un enclave imperialista en una región de gran importancia geoestratégico-militar. El proceso de ocupación, es decir, la sustitución de un grupo poblacional por otro con el fin de crear un Estado Nacional, concluye parcialmente en 1948. parcialmente porque luego de comprar tierras (hasta 1947 sólo habían adquirido el 6,6 % del territorio Palestino), se lanzan a la conquista en su "guerra de independencia" de nuevos territorios y más tarde se completará la confiscación de tierra árabe por parte del Estado de Israel.
La declaración de independencia definió a Israel como un Estado Judío y Democrático. Israel, a diferencia de las democraciasburguesas occidentales no se considera el Estado de sus ciudadanos, es decir de los judíos, árabes, cristianos, etc, que viven en él, sino el Estado de los judíos, del pueblo judío.
Cerca del 20% de la población pertenece a la comunidad árabe. Siendo minoría -forzada- en el país, forma la inmensa mayoría regional. Su carácter de minoría hace que sea cada vez más oprimida y por consiguiente, discriminada. Esto para lograrse precisa de mecanismos tanto legales como administrativos. Encontramos por lo tanto privilegios y prefenrecias constitucionales para los inmigreantes y ciudadanos judíos. Se expresan en la Ley de Retorno y los Derechos de Ciudadanía. La primera garantiza el derecho de todo judío a emigrar a Israel; la segunda concede automáticamente la ciudadanía a todo judío que haya emigrado, tanto a ellos como a sus esposas, hijos, nietos, etc. Los árabes palestinos sólo pueden adquirir la ciudadanía por nacimiento, naturalización o residencia (después de una larga y engorrosa lista de condiciones) y mientras acepten ser considerados ciudadanos de segunda.
Las organizaciones judías (como la Fundación Judía Nacional, la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial) gozan de un especial estatuto constitucional y sus proyectos se coordinan con el gobierno, por lo que tienen acceso a los órganos de decisión, además de recibir beneficios fiscales. Nada de ésto puede suceder con los árabes.
Al servicio militar asisten sólo el 10% de los árabes (siendo el 20% de la población total), eso es una ínfima parte. Esto importa ya que los que son llamados al servicio, gozan de exenciones fiscales, hipotecas ventajosas y trato de favor en la consecución de los empleos públicos y vivienda. Lo que se intenta decir es que el conflicto no sólo se debe a la existencia del Estado Sionista (o como creen algunos, a la no existencia de un Estado Árabe), sino que ese conflicto nace y se reproduce todos los días desde ese Estado y su sistema jurídico-administrativo.
Así sueno paradójico que el sionista argentino Gustavo Perednik afirme que "Europa no perdona la contribución judía en la formación de los idiomas europeos, sus artes, filosofía, música, educación, ciencia y religión. Untributo seminal a la civilización europea"(...) Mientras se arroga "lo mejor" de la civilización occidental, sostiene a un Estado confesional-racial que ni siquiera aplica los tan laureados principios de la "civilización europea", como lo es el derecho a la igualdad. Y se compadece de los pueblos árabes que están sometidos a los peores regímenes de la tierra, monolíticos y violentos, en los que los derechos humanos son hollados, no hay libertad de conciencia ni de opinión". Resulta dificil saber si está hablando de los vecinos árabes de Israel, o de Israel mismo (más aún cuando se les acaba de impedir a los árabes de participar en la Knesset). Hay que recordar que los árabes se ven sometidos por un lado por sus propias burguesías, pero en Israel por el mismísimo sionismo, que en sí, es la ideología de la burguesía judía.
Un problema de particular relevancia para el sionismo es la alta tasa de natalidad árabe. Para garantizar la "judaización" de Israel, deben limitar la presencia árabe, ya que su crecimiento vertiginoso rompería la homogeneidad del territorio ocupado. Esto último es la principal causa de que sea incompatible para el proyecto sionista la creación de un Estado Palestino viable (es decir, que no sea un bantustán). La presencia de ciudades enteras con mayoría demográfica árabe como en el caso de Galilea (Nazaret) podría llevar a los ciudadanos árabes a pedir la fusión con un posible Estado Palestino. De esta manera, para evitar la posibilidad de que los árabes superen en número a los judíos, las autoridades se ven obligadas a continuar (con altibajos) la política de ocupación de tierras para asegurar el Estado Judío en el llamado núcleo de Israel. Esta políctica hizo que en 1976 la población árabe que estaba viendo confiscar sus tierras, resistiera por medio de huelgas generalizadas que fueron sangrientamente reprimidas. Desde este momento, los árabes israelíes se autodenominan Palestinos.

En aras de mantener la homogeneidad en el Estado judío se premeditó y planificó desde el Estado, la expulsión en masa de los árabes; aún cuando los recuerdos de los desplazamientos fozosos de judíos en la Eurapa Central y Oriental estaba fresco.

El historiador y biógrafo oficial de Ben Gurion, Michael Bar Zohar afirma que cuando le preguntaron al citado presidente qué se debía hacer con los palestinos que no habían partido al ostracismo respondió que se les debía expulsar. lo mismo ocurrió en Nazaret, ciudad en la cual los árabes no habían huído tras la conquista israelí: cuando Gurion llegó a la ciudad se indignó a la vista de tanto árabe y exclamó: ¿Por qué tantos árebes?, ¿Por qué no los habéis expulsado?
(Continúa)

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